viernes 24 de octubre de 2008
Cuento: "El cerdito detective"
El cerdito detective:
Cerdín tenía vocación de detective y descubrió esto cuando se encontró una lupa. Entonces se dedicó a buscar huellas y detalles sospechosos por todas partes. ¿Para qué? ¡Ah, misterios de la vida!-Nada ocurre por casualidad. Todo tiene un por qué y, a veces, la huella más insignificante puede conducir al esclarecimiento de un crimen- decía, a menudo, Cerdín.
Un día llegó su gran oportunidad. Mamá Gallina echaba de menos a su polluelo. ¡Ya tenía que haber regresado de la escuela! Ni corto ni perezoso, Cerdín empuñó su lupa y se puso a buscar por los alrededores de la escuela. En seguida descubrió unas huellas extrañas; las siguió y, cien metros más allá, encontró la cartera del pollito. ¡Estaba sobre la pista! Nuevas huellas, pertenecientes a una rata y a una rana, se unían a las anteriores.
Al cabo de unos minutos, Cerdín y su lupa dieron con un claro del bosque. Allí, jugando con alegre despreocupación, estaban el polluelo, la rata y la rana. ¡Había terminado su investigación con éxito!
Mamá Gallina se puso muy contenta de ver a su polluelo de nuevo en casa y recompensó a Cerdín con generosidad. Este se sentía muy orgulloso, y con razón.
jueves 23 de octubre de 2008
Cuento "Dos mariquitas"
Dos Mariquitas
Mari y Quita eran hermanas gemelas; tenían siete puntos en sus alas y eran iguales en tamaño y color. Sin embargo, ahí terminaba la semejanza entre ellas, porque mientas Mari era buena y estudiosa, a Quita le recomían la envidia y la pereza.
El verano había pasado y pronto llegaría el día de la vuelta al colegio. La profesora había mandado hacer deberes a las dos durante el verano, pero sólo Mari los había terminado.
Quita, temerosa de que la profesora destacase a su hermana por encima de ella, borró los deberes de ésta. Así, las dos estarían en la misma situación.
¡Cuál no sería su sorpresa cuando, ya en el primer dia de clase, la profesora felicitó a Mari por sus excelentes deberes! ¿Qué había ocurrido? Muy sencillo. Mari comprendiendo que a su hermana iban a ponerle un cero, por no presentar hechos sus deberes, decidió ayudarla.
Quita, por equivocación, había borrado su propio cuaderno, y los deberes que Mari había hecho por ella.
Naturalmente, Quita se ganó un hermoso cero, pero avergonzada por el bondadoso gesto de su hermana fue, desde aquel mismo día, tan buena y estudiosa como ella. ¡Ahora si que nadie podría distinguirlas!
Mari y Quita eran hermanas gemelas; tenían siete puntos en sus alas y eran iguales en tamaño y color. Sin embargo, ahí terminaba la semejanza entre ellas, porque mientas Mari era buena y estudiosa, a Quita le recomían la envidia y la pereza.
El verano había pasado y pronto llegaría el día de la vuelta al colegio. La profesora había mandado hacer deberes a las dos durante el verano, pero sólo Mari los había terminado.
Quita, temerosa de que la profesora destacase a su hermana por encima de ella, borró los deberes de ésta. Así, las dos estarían en la misma situación.
¡Cuál no sería su sorpresa cuando, ya en el primer dia de clase, la profesora felicitó a Mari por sus excelentes deberes! ¿Qué había ocurrido? Muy sencillo. Mari comprendiendo que a su hermana iban a ponerle un cero, por no presentar hechos sus deberes, decidió ayudarla.
Quita, por equivocación, había borrado su propio cuaderno, y los deberes que Mari había hecho por ella.
Naturalmente, Quita se ganó un hermoso cero, pero avergonzada por el bondadoso gesto de su hermana fue, desde aquel mismo día, tan buena y estudiosa como ella. ¡Ahora si que nadie podría distinguirlas!
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